viernes, 22 de octubre de 2010

EL NUEVO ROL DEL DOCENTE UNIVERSITARIO

    
    
     Docente Anticuado       
                                                                                                    


     Docente del Siglo XXI

Para el docente universitario, el alumno es el centro de toda acción en el proceso de enseñanza: la evaluación de su trabajo, sus horas de estudio, de prácticas, trabajos en grupo, tutorías, serán el eje de actuación con el alumno, quedando así relegado a un segundo plano la figura del profesor, pasando a ser un guía, orientador en la información relevante y en la búsqueda de bibliografías relacionadas con el estudio pertinente; todo esto implica la presencialidad y la implicación en su propio proceso educativo por parte del alumno.

Hay una constante búsqueda de la excelencia y de la cultura de la calidad a través de la evaluación, entre ellas la del profesorado, indicadores en producción científica, tasas académicas: rendimiento, no presentados, éxito, así como la consideración del buen hacer docente a través de la opinión de los alumnos, guías docentes, etc.

La unificación de los estudios en grado, postgrado y doctorado, conforman el horizonte formativo de nuestros estudiantes universitarios. Los estudios de grado, están enfocados para una rápida inserción laboral en el mercado de trabajo, con la consiguiente formación en habilidades y destrezas básicas que preparen para una profesión.


SISTEMA DE GRADO

No son pocas las voces que se levantan contra este sistema de grado, tachándolo de mercantilista y utilitarista, pues dejan de lado, la formación en humanidades y valores éticos en la profesión, tan necesarios en un mundo tan paganizado y falto de sentimientos profundos; no hay educación integral y personificante sin valores esenciales, que hacen ser persona al educando. La competitividad y el éxito no debe ser un fin en sí mismo.

Desde esta declaración, se pide al docente el desarrollo en el alumno de unas capacidades genéricas: personales, instrumentales e interpersonales, así como el logro en habilidades y destrezas profesionales que conformen su buen hacer profesional en un futuro inmediato.

Estamos pues ante un supuesto perfil del profesorado, marcado desde fuera en su práctica docente, este profesional requerido, sería un buen conocedor de las metodologías y didácticas activas ( aprendizaje basado en problemas, aprender a aprender, dinámicas de grupo, acción tutorial, liderazgo etc.).

Un mundo tan cambiante, con conocimientos tan poco duraderos, y una necesidad de estar en continua formación, unido al hecho de la necesidad de conocer y practicar metodologías psicopedagógicas además de atender prácticas profesionales, cuando la realidad es que muchos de nuestros profesores, no han pasado en su experiencia profesional por una empresa, ¿Cómo no va a producir inseguridad y ansiedad, este perfil profesional?


RETO DEL DOCENTE

Mucho tendrán que cambiar los docentes y nuestras universidades, para lograr tales objetivos, grandes dosis de conformismo, ilusión y formación para llevar a cabo tan ardua tarea.

El perfil del universitario, viene condicionado por un devenir histórico, marcado por el modelo educativo, institucional, legislativo y social del proceso docente.

Su rol vendrá enmarcado en un modelo sistémico e interdisciplinar, donde la docencia, la investigación, su saber, saber hacer y querer hacer conformarán su acción educativa.

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